jueves, 20 de mayo de 2010

Efectos a la salud por la exposición a la sílce

Información sobre riesgos de la salud para los trabajadores de la construcción

¿Qué es la sílice cristalina?

La sílice cristalina es un componente básico de tierra, arena, granito y muchos otros minerales. El cuarzo es la forma más común de la sílice cristalina. La cristobalita y la tridimita son dos otras formas de la sílice cristalina. Las tres formas pueden convertirse en partículas que se pueden inhalar cuando los trabajadores, tallan, cortan, perforan o trituran objetos que contienen sílice cristalina.


¿Qué son los peligros de la sílice cristalina?


La exposición a la sílice sigue siendo un grave peligro para casi 2 millones de trabajadores en los Estados Unidos, incluyendo a más de 100,000 trabajadores en trabajos de gran riesgo como las limpiezas abrasivas, el trabajo de fundición, tallar piedra, perforar rocas, el trabajo de canteras y los túneles. Las muertes y enfermedades incapacitadoras que ocurren entre los trabajadores que limpian con chorros de arena o que perforan rocas son indicadoras de la gravedad de los riesgos de salud asociados con la exposición a la sílice. La sílice cristalina ha sido clasificada como carcinógena para el pulmón humano. Además, el hecho de respirar el polvo de sílice cristalina puede causar silicosis, que en sus aspectos más severos puede resultar en la discapacidad o la muerte. El polvo de sílice respirable entra en los pulmones y crea la formación de tejido de cicatriz reduciendo la capacidad de absorción de oxígeno por los pulmones.

La silicosis no tiene cura. Dado que la silicosis afecta el funcionamiento de los pulmones, uno es más susceptible de contraer infecciones pulmonares como la tuberculosis. Además el hecho de fumar puede dañar los pulmones y empeorar el daño que causa la inhalación de polvo de sílice.


¿Qué son los síntomas de la silicosis?


Existen tres tipos de silicosis:

  • silicosis crónica /clásica
  • acelerada
  • aguda

La silicosis crónica/clásica,la más común, ocurre con 15 a 20 años de exposiciones moderadas o bajas a la sílice cristalina respirable.

Los síntomas asociados con la silicosis crónica pueden ser o no ser evidentes; por lo tanto, los trabajadores necesitan hacerse una radiografía del pecho para determinar si se han dañado los pulmones.

A medida que avanza la enfermedad, el trabajador puede perder el aliento cuando hace un esfuerzo o tener indicaciones clínicas de un intercambio insuficiente de oxígeno y dióxido de carbono. En las fases posteriores, el trabajador puede sentirse cansado, tener poco aliento, dolor de pecho o insuficiencia respiratoria.

La silicosis acelerada puede ocurrir con 5 a 10 años de exposición elevada a la sílice cristalina respirable. Los síntomas incluyen tener muy poco aliento, debilidad y pérdida de peso. El inicio de los síntomas tarda más tiempo que en el caso de la silicosis aguda.

La silicosis aguda ocurre en unos cuantos meses o hasta 2 años después de la exposición a muy altas concentraciones de sílice cristalina respirable. Los síntomas de la silicosis aguda incluyen una pérdida de aliento severa e incapacitadora, debilidad y pérdida de peso y suele resultar en la muerte.


¿Dónde se exponen los trabajadores de la construcción a la sílice cristalina?


La exposición ocurre durante varias actividades diferentes de la construcción. Las exposiciones más severas suelen ocurrir durante la limpieza abrasiva con chorros de arena para quitar pintura y derrumbre de puentes, tanques, estructuras de hormigón y de otras superficies. Otras actividades de construcción que pueden resultar en exposiciones graves se asocian con las perforadoras de martillo, la perforación de rocas o pozos, la mezcla de hormigón, la perforación de hormigón, con cortar y serrar ladrillos y bloques de hormigón, con los rejuntados salientes y las operaciones de excavación de túneles.


¿Qué medidas ha iniciado OSHA frente a la exposición de sílice cristalina?

OSHA ha establecido un límite permisible de exposición (Permissible Exposition Limit—PEL) que es la cantidad máxima de sílice cristalino a los que se puedan exponer los trabajadores en un turno de trabajo de 8 horas (29 CFR 1926.55, 1910.1000). OSHA también requiere formación de comunicación de peligros para los trabajadores expuestos a la sílice cristalina, y requiere un programa de protección respiratoria hasta que se implementen controles de ingeniería.

Además, OSHA ha creado un programa de énfasis nacional (National Emphasis Program—NEP) para la exposición a la sílice cristalina con el fin de identificar, reducir y eliminar los riesgos de salud asociados con las exposiciones ocupacionales.


¿Qué pueden hacer los empleadores y empleados para protegerse contra las exposiciones a la sílice cristalina?

  • Reemplazar materiales de sílice cristalina con sustancias seguras, cuando sea posible.
  • Brindar controles de ingeniería y administración, en la medida de lo posible, tales como ventilación en la zona y contenedores para la limpieza abrasiva. Donde se requiera reducir las exposiciones a niveles inferiores al límite permisible de exposición, utilizar equipo de protección u otras medidas de protección.
  • Utilizar todas las prácticas de trabajo disponibles para controlar las exposiciones al polvo, tales como rociadores de agua.
  • Utilizar solamente un respirador certificado “N95 NIOSH”, si se requiere protección respiratoria. No se debe modificar el respirador. No se debe utilizar un respirador apretado con una barba o con un bigote que impida un buen encaje entre el respirador y la cara.
  • Utilizar solamente un respirador con alimentación de aire para limpieza abrasiva de tipo “Type CE” para la limpieza abrasiva.
  • Utilizar ropa de trabajo que se pueda tirar o lavar y ducharse si se hallan duchas disponibles. Utilizar una aspiradora para limpiarse el polvo de la ropa o ponerse ropa limpia antes de salir del lugar de trabajo.
  • Participar en la formación, la supervisión de exposición y los programas de análisis y vigilancia con el fin de monitorear cualquier efecto negativo en la salud debido a exposiciones de sílice cristalina.
  • Tomar conciencia de las operaciones y tareas que crean exposiciones a la sílice cristalina en el lugar de trabajo y aprender cómo protegerse a uno mismo.
  • Tomar conciencia de los peligros de salud asociados con las exposiciones a la sílice cristalina. El hecho de fumar empeora el daño a los pulmones que causan las exposiciones a la sílice.
  • No comer, beber, fumar o utilizar productos cosméticos en zonas donde existe polvo de sílice cristalina. Limpiarse las manos y la cara fuera de las zonas que contienen polvo antes de realizar cualquiera de estas tareas.
  • ¡No se olvide! Si es sílice no es tan sólo polvo.

Para mayor información, póngase en contacto con su oficina OSHA regional (listada en el anuario telefónico bajo United States Government—Department of Labor—Occupational Safety and Health Administration) o visite el sitio Web de OSHA www.osha.gov .

Fuente: www.osha.gov


Tomado de Estructurplan.com

Exposición a la sílice cristalina

Información sobre riesgos de la salud para los trabajadores de la construcción

¿Qué es la sílice cristalina?

La sílice cristalina es un componente básico de tierra, arena, granito y muchos otros minerales. El cuarzo es la forma más común de la sílice cristalina. La cristobalita y la tridimita son dos otras formas de la sílice cristalina. Las tres formas pueden convertirse en partículas que se pueden inhalar cuando los trabajadores, tallan, cortan, perforan o trituran objetos que contienen sílice cristalina.


¿Qué son los peligros de la sílice cristalina?


La exposición a la sílice sigue siendo un grave peligro para casi 2 millones de trabajadores en los Estados Unidos, incluyendo a más de 100,000 trabajadores en trabajos de gran riesgo como las limpiezas abrasivas, el trabajo de fundición, tallar piedra, perforar rocas, el trabajo de canteras y los túneles. Las muertes y enfermedades incapacitadoras que ocurren entre los trabajadores que limpian con chorros de arena o que perforan rocas son indicadoras de la gravedad de los riesgos de salud asociados con la exposición a la sílice. La sílice cristalina ha sido clasificada como carcinógena para el pulmón humano. Además, el hecho de respirar el polvo de sílice cristalina puede causar silicosis, que en sus aspectos más severos puede resultar en la discapacidad o la muerte. El polvo de sílice respirable entra en los pulmones y crea la formación de tejido de cicatriz reduciendo la capacidad de absorción de oxígeno por los pulmones.

La silicosis no tiene cura. Dado que la silicosis afecta el funcionamiento de los pulmones, uno es más susceptible de contraer infecciones pulmonares como la tuberculosis. Además el hecho de fumar puede dañar los pulmones y empeorar el daño que causa la inhalación de polvo de sílice.


¿Qué son los síntomas de la silicosis?


Existen tres tipos de silicosis:

  • silicosis crónica /clásica
  • acelerada
  • aguda

La silicosis crónica/clásica, la más común, ocurre con 15 a 20 años de exposiciones moderadas o bajas a la sílice cristalina respirable.

Los síntomas asociados con la silicosis crónica pueden ser o no ser evidentes; por lo tanto, los trabajadores necesitan hacerse una radiografía del pecho para determinar si se han dañado los pulmones.

A medida que avanza la enfermedad, el trabajador puede perder el aliento cuando hace un esfuerzo o tener indicaciones clínicas de un intercambio insuficiente de oxígeno y dióxido de carbono. En las fases posteriores, el trabajador puede sentirse cansado, tener poco aliento, dolor de pecho o insuficiencia respiratoria.

La silicosis acelerada puede ocurrir con 5 a 10 años de exposición elevada a la sílice cristalina respirable. Los síntomas incluyen tener muy poco aliento, debilidad y pérdida de peso. El inicio de los síntomas tarda más tiempo que en el caso de la silicosis aguda.

La silicosis aguda ocurre en unos cuantos meses o hasta 2 años después de la exposición a muy altas concentraciones de sílice cristalina respirable. Los síntomas de la silicosis aguda incluyen una pérdida de aliento severa e incapacitadora, debilidad y pérdida de peso y suele resultar en la muerte.


¿Dónde se exponen los trabajadores de la construcción a la sílice cristalina?


La exposición ocurre durante varias actividades diferentes de la construcción. Las exposiciones más severas suelen ocurrir durante la limpieza abrasiva con chorros de arena para quitar pintura y derrumbre de puentes, tanques, estructuras de hormigón y de otras superficies. Otras actividades de construcción que pueden resultar en exposiciones graves se asocian con las perforadoras de martillo, la perforación de rocas o pozos, la mezcla de hormigón, la perforación de hormigón, con cortar y serrar ladrillos y bloques de hormigón, con los rejuntados salientes y las operaciones de excavación de túneles.


¿Qué medidas ha iniciado OSHA frente a la exposición de sílice cristalina?

OSHA ha establecido un límite permisible de exposición (Permissible Exposition Limit—PEL) que es la cantidad máxima de sílice cristalino a los que se puedan exponer los trabajadores en un turno de trabajo de 8 horas (29 CFR 1926.55, 1910.1000). OSHA también requiere formación de comunicación de peligros para los trabajadores expuestos a la sílice cristalina, y requiere un programa de protección respiratoria hasta que se implementen controles de ingeniería.

Además, OSHA ha creado un programa de énfasis nacional (National Emphasis Program—NEP) para la exposición a la sílice cristalina con el fin de identificar, reducir y eliminar los riesgos de salud asociados con las exposiciones ocupacionales.


¿Qué pueden hacer los empleadores y empleados para protegerse contra las exposiciones a la sílice cristalina?

  • Reemplazar materiales de sílice cristalina con sustancias seguras, cuando sea posible.
  • Brindar controles de ingeniería y administración, en la medida de lo posible, tales como ventilación en la zona y contenedores para la limpieza abrasiva. Donde se requiera reducir las exposiciones a niveles inferiores al límite permisible de exposición, utilizar equipo de protección u otras medidas de protección.
  • Utilizar todas las prácticas de trabajo disponibles para controlar las exposiciones al polvo, tales como rociadores de agua.
  • Utilizar solamente un respirador certificado “N95 NIOSH”, si se requiere protección respiratoria. No se debe modificar el respirador. No se debe utilizar un respirador apretado con una barba o con un bigote que impida un buen encaje entre el respirador y la cara.
  • Utilizar solamente un respirador con alimentación de aire para limpieza abrasiva de tipo “Type CE” para la limpieza abrasiva.
  • Utilizar ropa de trabajo que se pueda tirar o lavar y ducharse si se hallan duchas disponibles. Utilizar una aspiradora para limpiarse el polvo de la ropa o ponerse ropa limpia antes de salir del lugar de trabajo.
  • Participar en la formación, la supervisión de exposición y los programas de análisis y vigilancia con el fin de monitorear cualquier efecto negativo en la salud debido a exposiciones de sílice cristalina.
  • Tomar conciencia de las operaciones y tareas que crean exposiciones a la sílice cristalina en el lugar de trabajo y aprender cómo protegerse a uno mismo.
  • Tomar conciencia de los peligros de salud asociados con las exposiciones a la sílice cristalina. El hecho de fumar empeora el daño a los pulmones que causan las exposiciones a la sílice.
  • No comer, beber, fumar o utilizar productos cosméticos en zonas donde existe polvo de sílice cristalina. Limpiarse las manos y la cara fuera de las zonas que contienen polvo antes de realizar cualquiera de estas tareas.
  • ¡No se olvide! Si es sílice no es tan sólo polvo.

Para mayor información, póngase en contacto con su oficina OSHA regional (listada en el anuario telefónico bajo United States Government—Department of Labor—Occupational Safety and Health Administration) o visite el sitio Web de OSHA www.osha.gov .

Fuente: www.osha.gov


Tomado de Estructurplan.com

La iniciativa de Reforma Laboral precisa el pago por hora

La figura del “pago por hora” de servicio, ya está prevista en la Ley Federal del Trabajo vigente, pues el artículo 83 señala que el salario puede fijarse por unidad de tiempo, por unidad de obra, por comisión, a precio alzado o de cualquier otra manera.

Con base en dicha disposición, en la actualidad es posible contratar a un trabajador bajo el esquema de remuneración de “pago por hora”, considerado éste como “unidad de tiempo”. Incluso, otras disposiciones de la ley (artículos 306 y 353-M) que regulan el trabajo de actores y músicos o el trabajo en las universidades e instituciones de educación superior, permiten también esta modalidad de remuneración.

Conforme a lo anterior, la iniciativa de Reforma Laboral presentada el 18 de marzo pasado, por los grupos parlamentarios del Partido Acción Nacional, propone establecer de manera expresa como modalidad del salario por unidad de tiempo, que el trabajador y el patrón puedan convenir el pago por cada hora de prestación del servicio, siempre y cuando no se exceda la jornada máxima establecida en la ley.

El desconocimiento de la iniciativa ha provocado críticas, pues se ha considerado que esta modalidad de pago cancela el derecho de los trabajadores a percibir prestaciones laborales y de seguridad social y que incluso “precariza” las condiciones de trabajo.

La STPS considera que estas opiniones carecen de validez, pues la reforma no limita las prestaciones laborales de los trabajadores, ni pretende privar de la seguridad social a éstos. Aun en el caso de que se pacte un número de horas inferior a la jornada ordinaria (8 horas), y que el salario, calculado proporcionalmente al tiempo trabajado, sea inferior al salario mínimo, el trabajador gozará de las prestaciones de Ley y de seguridad social, para cuyos efectos se calcularán las cuotas de cotización al IMSS sobre la base de un salario mínimo.

Lo anterior en términos del artículo 29, fracción III de la Ley del Seguro Social:

Artículo 29. Para determinar la forma de cotización se aplicarán las siguientes reglas:
III. Si por la naturaleza o peculiaridades de las labores, el salario no se estipula por semana o por mes, sino por día trabajado y comprende menos días de los de una semana o el asegurado labora jornadas reducidas y su salario se determina por unidad de tiempo, en ningún caso se recibirán cuotas con base en un salario inferior al mínimo.

La interpretación sobre la proporcionalidad del pago se respalda en el criterio jurisprudencial:“SALARIO MÍNIMO GENERAL O PROFESIONAL. EL PAGO DE UNA RETRIBUCIÓN PROPORCIONAL AL TIEMPO REALMENTE TRABAJADO, NO ES VIOLATORIO DE LA FRACCIÓN VI DEL APARTADO A DEL ARTÍCULO 123 DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL, CUANDO POR LA NATURALEZA DEL TRABAJO O POR LAS CONDICIONES FÍSICAS DEL TRABAJADOR, ÉSTE SÓLO PUEDA LABORAR DURANTE LAPSOS MENORES A LA JORNADA LEGAL DE TRABAJO. (Registro No. 186851, Localización: Novena Época, Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, XV, Mayo de 2002,Página: 309, Tesis: 2a. LXI/2002)”.

Esta precisión en la Ley contribuiría, junto con otras propuestas, a que principalmente las mujeres, los jóvenes y las personas con discapacidad, cuenten con mayores oportunidades de empleo, ya que podrán ajustar su horario de trabajo a sus circunstancias personales, esto es, facilitará que las mujeres trabajadoras puedan hacer compatible su trabajo con las actividades familiares, que los jóvenes compaginen el trabajo con sus estudios y que las personas con discapacidad lo adecuen a sus necesidades especiales.

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STPS

miércoles, 3 de marzo de 2010

Evaluación de riesgos

¿Por qué llevar a cabo una evaluación de riesgos?

En solo minutos, una persona muere por causas relacionadas con el trabajo. Además, cada año, centenares de miles de trabajadores sufren lesiones en el trabajo, y otros solicitan una baja por estrés, sobrecarga de trabajo, trastornos musculoesqueléticos u otra enfermedad de origen laboral. Los accidentes y enfermedades profesionales, además del coste humano que suponen para los trabajadores y sus familias, reducen los recursos de los sistemas de asistencia sanitaria y afectan a la productividad de las empresas.

La evaluación de riesgos constituye la base para una gestión eficaz de la seguridad y la salud, así como la clave para reducir la siniestralidad laboral y las enfermedades profesionales. Si se aplica de manera adecuada, la evaluación puede mejorar la seguridad y la salud en los lugares de trabajo y el rendimiento de las empresas en general.


¿En qué consiste la evaluación de riesgos?



Se entiende por evaluación de riesgos el proceso dirigido a estimar la magnitud de aquellos riesgos que no hayan podido evitarse. La evaluación consiste en un examen sistemático de todos los aspectos del trabajo para determinar:



  • qué puede causar daño o lesión;
  • si los riesgos pueden eliminarse y, si no es el caso,
  • qué medidas preventivas o de protección se han adoptado o deben adoptarse para controlar los riesgos(1).

Las empresas tienen el deber general de garantizar la seguridad y la salud de sus trabajadores en todos los aspectos relacionados con el trabajo y de llevar a cabo evaluaciones de riesgos. En la Directiva marco de la Unión Europea (2) se hace hincapié en el papel fundamental de la evaluación de riesgos y se establecen disposiciones básicas que deben observar al respecto todas las empresas. Los Estados miembros pueden además adoptar disposiciones más rigurosas para proteger a sus trabajadores (consulte la legislación específica de su país) (3).


¿Cómo evaluar los riesgos?

Para la mayoría de las empresas, un enfoque sencillo de la evaluación de riesgos en cinco pasos(4) debería dar buenos resultados. No obstante, hay otros métodos igualmente válidos, sobre todo si existen riesgos y circunstancias de mayor complejidad.


El enfoque de evaluación de riesgos en cinco pasos


Paso 1: Identificación de los riesgos y de los trabajadores expuestos


Recuerde: un peligro puede ser cualquier cosa (ya sean materiales, equipos, métodos o prácticas de trabajo) que pueda causar un daño.

He aquí algunos consejos que ayudan a identificar cuáles son los riesgos:

  • recorrer el lugar de trabajo y examinar lo que podría causar daños;
  • consultar a los trabajadores y a sus representantes sobre los problemas con que se han encontrado;
  • considerar los riesgos para la salud a largo plazo, como los niveles elevados de ruido o la exposición a sustancias nocivas, así como otros más complejos o menos obvios, como los factores psicosociales o los riesgos asociados a la organización del trabajo;
  • examinar el historial de accidentes y enfermedades de la empresa;
  • recabar información de otras fuentes, como:
    — manuales de instrucciones y fichas técnicas de fabricantes y proveedores;
    — sitios web sobre seguridad y salud en el trabajo;
    — organismos nacionales, asociaciones empresariales o sindicales;
    — reglamentos jurídicos y normas técnicas.

Para cada riesgo es importante aclarar quién puede resultar dañado; así será más fácil establecer la mejor manera de hacerle frente. No se trata de elaborar un listado con todos los miembros de la plantilla, sino de establecer grupos, como el de las «personas que trabajan en el almacén» o el de los «transeúntes».

Limpiadores, contratistas o terceros no pertenecientes a la empresa pueden encontrarse asimismo en situación de riesgo.

Ha de prestarse especial atención a las cuestiones de género (5), a los grupos de trabajadores expuestos a un mayor riesgo o que presenten características especiales (véase el recuadro). En cada caso, es importante determinar qué daño pueden sufrir, es decir, qué tipo de lesión o enfermedad puede afectarles.

Trabajadores que pueden verse expuestos a un mayor riesgo

  • Trabajadores con discapacidades
  • Trabajadores migrantes
  • Trabajadores jóvenes y de edad avanzada
  • Mujeres embarazadas y en períodos de lactancia
  • Personal sin formación o experiencia
  • Trabajadores de mantenimiento
  • Trabajadores inmunodeprimidos
  • Trabajadores que ya sufren alguna enfermedad, como bronquitis
  • Trabajadores que toman medicamentos que pueden aumentar su vulnerabilidad a los daños.


Paso 2: Evaluación de riesgos y asignación de prioridades a los mismos


Recuerde: un riesgo laboral es la posibilidad, alta o baja, de que un trabajador sufra un determinado daño derivado del trabajo.

El siguiente paso es la evaluación del riesgo derivado del trabajo. Esta tarea puede abordarse considerando:

  • la probabilidad de que un determinado peligro cause daños;
  • la gravedad probable del daño en cuestión;
  • la frecuencia con que se ven expuestos los trabajadores (y el número de estos).

Un proceso sencillo, basado en el sentido común y que no exige destrezas especializadas ni técnicas complejas, puede bastar para numerosos riesgos y actividades laborales. Se incluyen entre estas las actividades con niveles bajos de riesgos y los lugares de trabajo en los que los riesgos son bien conocidos o se encuentran perfectamente identificados y en los que se dispone de los medios de control adecuados. Probablemente, esto es lo que sucederá en la mayoría de las empresas (sobre todo, las PYME). Terminada esta tarea, debe asignarse una prioridad a los riesgos y abordarlos en el orden fijado.


Paso 3: Planificación de las medidas preventivas necesarias


El siguiente paso consiste en decidir el modo de eliminar o controlar los riesgos. En esta fase debe considerarse:

  • si es posible eliminar el riesgo;
  • en caso contrario, cómo puede controlarse de manera que no comprometa la seguridad ni la salud de las personas expuestas.

Al prevenir y controlar los riesgos, han de tenerse en cuenta los siguientes principios generales de prevención:

  • evitar los riesgos;
  • sustituir los factores peligrosos por otros que no lo sean, o que lo sean menos;
  • combatir los riesgos en su origen;
  • adoptar medidas que antepongan la protección colectiva a la individual (por ejemplo, controlar la exposición a humos mediante sistemas de ventilación y extracción localizada, no mediante mascarillas individuales);
  • adaptarse al progreso técnico y a los cambios en la información;
  • procurar la mejora del nivel de protección.

Paso 4: Adopción de las medidas

El siguiente paso consiste en la adopción de las medidas preventivas y de protección. Es importante procurar la participación en este proceso de los trabajadores y de sus representantes.

Una ejecución eficaz requiere la elaboración de un plan en el que se especifiquen:

  • las medidas que se van a aplicar;
  • quién hace qué y cuándo;
  • en qué plazo ha de completarse.

Es fundamental que se dé prioridad a todas las tareas de eliminación o prevención de riesgos.


Paso 5: Seguimiento y revisión

No debe descuidarse tampoco la realización de controles periódicos para comprobar que las medidas de prevención y protección funcionan o se aplican, y para detectar nuevos problemas.

La evaluación de riesgos ha de revisarse periódicamente, dependiendo de la naturaleza de estos, de la probabilidad de un cambio en la actividad laboral o de las conclusiones de la investigación de un accidente o incidente (6). La evaluación de riesgos no es algo que se haga de una vez para siempre.



Documentar la evaluación


La evaluación de riesgos debe documentarse. El registro obtenido puede utilizarse como base para:


  • transmitir información a los interesados;
  • tareas de seguimiento, con el fin de determinar si se han adoptado o no las medidas necesarias;
  • elaborar las pruebas que han de presentarse a las autoridades supervisoras;
  • realizar revisiones en caso de que cambien las circunstancias.

Se recomienda documentar, al menos, los siguientes datos:

  • nombre y funciones de las personas que realizan la evaluación;
  • riesgos identificados;
  • grupos de trabajadores expuestos a riesgos específicos;
  • medidas de protección necesarias;
  • información sobre la aplicación de medidas, como el nombre del responsable y la fecha;
  • detalles de las medidas de seguimiento y revisiones posteriores, incluidas las fechas y el personal interviniente;
  • información pormenorizada de la participación de los trabajadores y de sus representantes en el proceso de evaluación de riesgos.


Información adicional


La presente hoja informativa se ha elaborado como contribución a la campaña europea sobre evaluación de riesgos 2008/09. Si desea consultar otras hojas informativas de la serie, así como información adicional sobre evaluación de riesgos, visite la página web http://osha.europa.eu/topics/riskassessment, que se edita y actualiza constantemente.



(1) Directrices para la evaluación de riesgos en el lugar de trabajo, Luxemburgo: Oficina de Publicaciones Oficiales de las Comunidades Europeas, 1996.
(2) Directiva 89/391/CEE del Consejo, de 12 de junio de 1989, relativa a la aplicación de medidas para promover la mejora de la seguridad y de la salud de los trabajadores en el trabajo.
(3) España: http://osha.europa.eu/topics/riskassessment
(4) Aunque el proceso de evaluación de riesgos en su país se divida en un número de pasos mayor o menor, o alguno de esos cinco pasos sea diferente, los principios básicos deben ser los mismos.
(5) Factsheet 43, «La inclusión de los aspectos de género en la evaluación de riesgos»:
http://osha.europa.eu/publications/factsheets

(6) Un incidente es un suceso que no ha provocado lesiones, enfermedad ni daños, pero pudo haberlos provocado.

Fuente: Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo